Producción • Comercialización

La carne de cerdo se prepara para ser protagonista en 2026

Con una demanda en crecimiento, precios cada vez más competitivos frente a la carne vacuna y un consumidor que valora su versatilidad, el sector porcino enfrenta en 2026 una oportunidad estratégica para expandirse y consolidar su lugar en la mesa de los argentinos.

  • 16/02/2026 • 18:22
Fotos: Banco de imágenes

Por: Paola Papaleo, Editora General de Contenidos revista Solo Aves y Porcinos Digital

Con un consumo per cápita en crecimiento sostenido y una brecha de precios cada vez mayor frente a la carne vacuna, la carne de cerdo se consolida como una de las grandes protagonistas del mercado cárnico argentino hacia 2026. En este contexto, el sector porcino enfrenta una oportunidad clave para expandirse, tanto en el mercado interno como en el externo, siempre que se generen las condiciones necesarias para incentivar la inversión y la promoción del consumo.
Juan Luis Uccelli, propietario de JLU Consultora, analiza las principales tendencias de consumo, las proyecciones de crecimiento y los desafíos que marcarán el rumbo de la industria porcina en los próximos años.

Solo Aves y Porcinos (SAP): ¿Qué expectativas tiene el sector porcino en materia de consumo para 2026?
Juan Luis Uccelli (J.L.U): Para 2026 esperamos un aumento del consumo cercano al 5%, que es una base bastante lógica para el sector. No obstante, si se dieran mejores condiciones macroeconómicas y sectoriales, ese crecimiento podría llegar al 7%. En este contexto, es clave reforzar la continuidad de la promoción del consumo, destacando todas las virtudes de la carne de cerdo, a lo que este año se suma un factor decisivo: la gran diferencia de precio que tendrá frente a los cortes equivalentes de la carne vacuna.

SAP: ¿A qué se debe ese crecimiento estimado del 5%?
J.L.U: En los últimos años, el sector porcino viene mostrando un crecimiento sostenido de entre el 5% y el 6%, y esa es la principal razón por la cual proyectamos un comportamiento similar para 2026, aun sin mejoras adicionales. Además, es importante aclarar que este crecimiento no necesariamente se mide solo en producción, sino en kilos de carne. Con un aumento estimado del 4% en cabezas faenadas, es posible alcanzar un crecimiento del 5% en kilos, gracias a la posibilidad de incrementar el peso promedio de faena, que hoy ronda los 117 kilos y podría llegar a los 120 kilos.

SAP: ¿Qué condiciones deberían darse para alcanzar un crecimiento del 7%?
J.L.U: Hay tres factores clave. El primero es la presión tributaria: sería fundamental igualar el IVA de las inversiones, que hoy es cercano al 21%, con el IVA del 10,5% que tiene el sector. Esta diferencia genera un sobrecosto no recuperable que desalienta la inversión. Si se corrigiera, el impacto en nuevas inversiones sería muy significativo.
El segundo factor es la mejora en las líneas de crédito, tanto en volumen como en condiciones.
Y el tercero, indirecto pero igualmente necesario, es la promoción del consumo. Un mayor nivel de demanda permitiría ampliar la colocación de cortes que hoy presentan mayores dificultades comerciales, especialmente los del jamón y la paleta, que en conjunto representan cerca del 45% del peso total de la media res.

SAP: ¿Qué busca hoy el consumidor cuando elige carne de cerdo?
J.L.U:
Durante muchos años existió la percepción de que la carne de cerdo era sabrosa, pero poco saludable. Sin embargo, en los últimos 25 años se hizo un trabajo muy importante para posicionarla como una carne sana, saludable y de excelente sabor. El consumidor fue incorporando ese mensaje y comenzó a elegirla, inicialmente, por una cuestión de precio.
Hacia 2026, la diferencia con la carne vacuna va a ser aún más marcada. En 2025 ya tuvimos alrededor de 2,5 kilos menos de carne vacuna disponibles en el mercado interno, y para 2026 se espera una mayor retención de vientres y una menor oferta de cabezas. A esto se suma una demanda internacional insatisfecha de carne vacuna y el rol exportador de Argentina. Todo indica que habrá menos oferta en el mercado local, y allí el cerdo va a marcar una diferencia clave en términos de precio. Hoy, por ejemplo, un kilo de asado equivale a dos kilos de pechito de cerdo, y esa brecha probablemente se amplíe.

SAP: ¿Cuáles son las principales tendencias de consumo?
J.L.U:
Cuando en 2005 lanzamos la campaña “Hoy Cerdo”, el objetivo era generar una demanda que luego la producción pudiera acompañar con mayor oferta. Hoy vemos que el consumidor está aprendiendo que muchas de las recetas tradicionales con carne vacuna -como milanesas o empanadas- pueden elaborarse perfectamente con carne de cerdo.
En cuanto a los productos procesados y chacinados, el panorama es más complejo. La industria apostó durante años a productos de baja calidad, generando un mercado muy competitivo, con márgenes reducidos y poca rentabilidad. Esto terminó perjudicando y desvalorizando productos de mayor calidad, como el jamón crudo o el jamón cocido, que deberían ocupar un lugar mucho más destacado.

SAP: Frente a la posible escasez de carne vacuna en el mercado interno, ¿la producción porcina está preparada para aprovechar esa oportunidad?
J.L.U:
El sector porcino es, desde hace años, el mejor aliado del sector vacuno. Hoy el consumo per cápita ronda los 24 kilos, cuando hace diez años era de apenas 10 kilos, por lo que estamos hablando de 14 kilos menos de carne vacuna consumidos por persona, y esto favorece claramente a la exportación.
Desde una mirada estratégica, la carne de cerdo puede reemplazar perfectamente a la vacuna, con cortes y presentaciones similares. Si se dieran las condiciones para invertir, el sector tiene la capacidad no solo de abastecer la mayor demanda interna que se generaría por la menor oferta de carne vacuna, sino también de acompañar ese crecimiento con más exportaciones. Ya hemos tenido períodos con crecimientos del 16% al 20%, lo que demuestra que la capacidad productiva está. Con inversiones, el crecimiento puede ser rápid
o y sostenido, tanto en el mercado local como en el externo.