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La importancia de la Bioseguridad en la avicultura

Las enfermedades aviares, y en especial la Influenza Aviar, condicionan el mercado local y global, por lo cual se hace necesario garantizar la salud de las aves con un enfoque integral que reúna los 3 tipos de bioseguridad: conceptual, operativa y estructural.

  • 09/04/2026 • 08:48
Fotos: CEVA Salud Animal

Por: Diego Delgado, del Área de Servicios Veterinarios de CEVA Salud Animal Cono Sur

Los desafíos constantes que afectan a las aves comerciales, tanto a nivel nacional como mundial, siguen generando una preocupación en la industria. La influenza aviar sigue siendo una de las enfermedades que más impacta en la actividad avícola, condicionando su producción, así como la comercialización, lo cual afecta negativamente el mercado a nivel global. 

En este contexto, la bioseguridad emerge como una herramienta fundamental que debe aplicarse en todas las empresas avícolas con el objetivo de prevenir enfermedades como la influenza aviar. Dada la virulencia de este virus, que puede diezmar un plantel completo en cuestión de horas una vez introducido en una granja, la bioseguridad adquiere una importancia crucial ya que es la única herramienta que, aplicada correctamente, puede darle pelea a este tipo de amenaza.

Conceptualmente hablando, la bioseguridad hace referencia al conjunto de las tareas que se realizan en un establecimiento con el fin de evitar tanto la entrada como la diseminación de un patógeno.

Podemos hablar de 3 tipos de bioseguridad: conceptual, operativa y estructural, los cuales interactúan permanentemente en cada tarea que se realiza en una granja. No hay una receta universal, pero sí conceptos generales que cada empresa tiene que adaptar a su situación particular, siempre respetando las normativas del SENASA y todas las reglamentaciones y actualizaciones vigentes relacionadas con la Influenza Aviar.

 

Las normas de prevención en Argentina están reguladas por las resoluciones del SENASA, donde se detallan algunos de los puntos importantes:

  • Limitar el acceso a personas y vehículos a lo estrictamente necesario.

  • Aislamiento de las aves, galpones cerrados.

  • Control de plagas.

  • Desinfección de instalaciones y equipos.

  • Manejo de desechos y mortalidad.

  • Respetar las normativas vigentes.

  • Comunicación efectiva ante un brote.

El ingreso a la granja de personal autorizado debe cumplir con un estricto procedimiento de ingreso, respetando las normas establecidas por la empresa. Es fundamental un cambio de ropa y calzado para ingresar a un galpón. Se debe trabajar con el concepto TODO ADENTRO-TODO AFUERA. En caso de utilizar ropa descartable, esta debe ser eliminada antes de salir del establecimiento. En caso de no ser descartable, se debe cumplir con un protocolo de lavado y desinfección establecido para cada empresa, los procedimientos se ajustan en relación con el tipo de establecimiento: abuelos, reproductores, pollos, ponedoras, aves traspatio. 

La desinfección de vehículos autorizados debe cumplirse en tiempo y forma. Cada empresa tendrá su protocolo de desinfección acorde a sus condiciones, pero siguiendo el mismo concepto universal: prevención y diseminación de enfermedades. Es tan importante el lavado como la desinfección posterior de un vehículo previo a su ingreso. Debemos contar con las herramientas necesarias (bombas, productos, mochilas, etc.) y un operario responsable para dicha tarea. El protocolo se debe repetir a la salida del establecimiento con el fin de evitar la diseminación.

Es muy importante mantener a las aves comerciales aisladas, que no tengan contacto directo (o indirecto) con el exterior. Es por ello que la bioseguridad estructural es fundamental: mallas anti pájaros y portones cerrados permanentemente para evitar entrada de pájaros, de aves silvestres o cualquier otro animal. 

El control de plagas y de desechos es un punto clave a la hora de establecer un programa de bioseguridad. Debemos contar con operarios entrenados y capacitados. La falta de control de plagas como moscas, roedores, aves silvestres, cascarudos, entre otras, pone en riesgo permanente a las aves de dicho establecimiento. Es clave cumplir con los procedimientos de control y monitoreo.

Si bien no es posible establecer un programa de bioseguridad único debido a que cada establecimiento tiene sus particularidades y variables, cada empresa debe adaptar su programa a sus necesidades. 

NO EXISTEN PROGRAMAS UNIVERSALES, PERO SÍ CONCEPTOS UNIVERSALES.

En CEVA Salud Animal hemos desarrollado nuestro propio protocolo que incluye medidas como la desinfección de vehículos y equipos, y la implementación de vacíos sanitarios entre visitas a distintas empresas. Asimismo, se resalta la importancia de adaptarse a los protocolos de bioseguridad de cada empresa, especialmente en lo que respecta al control de ingreso de personal y la comunicación eficiente sobre casos nuevos y medidas preventivas.

En conclusión, garantizar la salud de las aves requiere un enfoque integral como One Heath que incluya la aplicación rigurosa de medidas de bioseguridad, la comunicación fluida entre los actores involucrados y la rápida respuesta ante cualquier eventualidad. Solo de esta manera podremos proteger a nuestras aves, nuestra salud y la industria avícola en su conjunto.

Más información:

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