Producción • Salud Animal

Coccidiosis aviar: Claves para una prevención integral

 La densidad de alojamiento, la condición de la cama, la temperatura, la disponibilidad de agua y alimento y la ventilación son variables decisivas para que las estrategias preventivas aplicadas en avicultura alcancen los resultados sanitarios y productivos esperados.

  • 12/08/2026 • 09:28
Fotos: Ceva

Por: Facundo Ferrari, Servicios Veterinarios Unidad Avícola Ceva Cono Sur

Prevenir la coccidiosis y sostener la salud general de las aves exige prestar especial atención al ambiente de producción. Si la temperatura se aleja del rango adecuado de confort, las aves reducen el consumo diario de alimento. En consecuencia, también disminuye la ingesta efectiva de anticoccidiales y de cualquier otro producto que se pretenda dosificar por esa vía. La ventilación, por su parte, cumple la función de retirar humedad del ambiente; por eso, manejarla correctamente está estrechamente relacionado con el estado de humedad de la cama, una condición necesaria para la esporulación de Eimeria.

Para la esporulación de los ooquistes, la humedad ideal de la cama se ubica entre 30% y 35%. Este punto cobra especial relevancia después de aplicar vacunas contra la coccidiosis: permite que los ooquistes esporulados vuelvan a infectar a las aves de manera controlada y contribuyan a establecer una inmunidad persistente.

Las densidades elevadas aumentan el riesgo de coccidiosis. Esto se explica tanto por la mayor competencia por agua y alimento como por una concentración superior de ooquistes en el ambiente (Hamet et al., 1982).

La prevención también depende de la calidad de las materias primas que integran el alimento y de niveles apropiados de proteínas, minerales, suplementos nutricionales y anticoccidiales. Todos estos componentes tienen una importancia considerable, particularmente para el desarrollo de una inmunidad adecuada en las aves vacunadas y para la correcta formación, el funcionamiento y la conservación de un intestino saludable. Por lo tanto, el control no se limita a elegir anticoccidiales y/o vacunas. La nutrición, el manejo y la bioseguridad del lote completan una estrategia preventiva eficaz.

Saneamiento y bioseguridad: Medidas esenciales

El saneamiento y la bioseguridad son pilares para prevenir la coccidiosis y otras enfermedades aviares. Entre las medidas necesarias se incluyen:

  • Restringir el ingreso a la granja y limitar el desplazamiento de personas y equipos entre establecimientos.

  • Regular la circulación de personal y equipos entre galpones.

  • Verificar que todo material o equipo que ingrese a la granja o a los galpones esté correctamente desinfectado, y que las personas cumplan un procedimiento de higiene aprobado.

  • Mantener programas eficaces de control de roedores e insectos e impedir el ingreso de aves silvestres a los galpones.

 

También resulta indispensable retirar correctamente la mortandad y disponerla fuera del establecimiento. Luego de la limpieza, una desinfección adecuada de los galpones ayuda a disminuir la carga de protozoos presente en la granja.

 

Anticoccidiales: Utilidad y manejo de la resistencia

Durante décadas, los anticoccidiales administrados en el alimento fueron considerados el estándar de referencia para la prevención. En términos generales, estos fármacos se agrupan en coccidiostáticos y coccidicidas.

 

  • Coccidiostático o coccidiostato: interrumpe el desarrollo del protozoo en etapas determinadas del ciclo biológico. Al retirar el fármaco, el ciclo puede reanudarse hasta completarse.

  • Coccidicida: destruye o lesiona de manera irreversible al parásito durante la mayoría de las fases de su ciclo de vida.

 

Según la dosis empleada y el tiempo durante el cual los ooquistes quedan expuestos, algunos fármacos pueden mostrar propiedades coccidiostáticas y coccidicidas.

Una limitación potencial de los anticoccidiales es la aparición de resistencia. Entre los factores que favorecen la resistencia se encuentran: El elevado potencial reproductivo de los coccidios; exposición prolongada a los anticoccidiales; y empleo de dosis inadecuadas.

Para administrar mejor la resistencia, se utilizan programas que combinan diferentes drogas anticoccidiales. Una práctica frecuente son los programas duales: durante un mismo ciclo productivo se modifica el anticoccidial o la combinación utilizada de acuerdo con las distintas fases de alimentación. El esquema puede alternar, o no, drogas coccidicidas y coccidiostáticas.

Aun con los esfuerzos sostenidos y los diferentes intentos realizados para limitarla, la resistencia continúa siendo una de las principales restricciones de los programas anticoccidiales basados en medicamentos. Al mismo tiempo, crece la inquietud de los consumidores por la inclusión sistemática de fármacos y/o productos químicos en los alimentos de animales destinados a la producción de alimentos. Como la investigación ha demostrado reiteradamente que tratar aves enfermas es mucho menos eficaz que prevenir los brotes de coccidiosis, la vacunación aparece como una respuesta lógica.

La Organización Mundial de la Salud define la resistencia como “la capacidad de una cepa parasitaria de sobrevivir y/o multiplicarse a pesar de la administración y absorción de un fármaco en dosis iguales o superiores a las habitualmente recomendadas, pero dentro de los límites de tolerancia del tema” (OMS, 1965).

Vacunación: Construir inmunidad mediante una reinfección controlada

La industria avícola utiliza con éxito vacunas vivas de ooquistes contra la coccidiosis desde 1965. Su adopción comenzó principalmente en reproductoras y, durante los últimos años, se amplió de forma considerable a pollos de engorde y pavos, especialmente en Estados Unidos, Europa y algunos países latinoamericanos. Estas vacunas generan inmunidad protectora frente a la infección por protozoos mediante una reinfección controlada durante las primeras cuatro semanas de vida. El ciclo biológico complejo activa distintas respuestas inmunológicas -innatas, específicas y no específicas- cuyo efecto anticoccidial es variable.

Existen vacunas contra la coccidiosis de ciclo completo -no precoces- y de ciclo incompleto -precoces-. Sus principales características:

Vacunas de ciclo completo: Conservan el ciclo biológico completo de los coccidios; y presentan un período de prepatencia estándar de 4 a 7 días.

Vacunas de ciclo incompleto: Tienen un ciclo más corto, debido a la pérdida de una de las etapas asexuales del ciclo de vida del coccidio; y su período de prepatencia es más breve: de 3 a 6 días.

En cuanto a su respuesta inmunitaria:

Vacunas de ciclo completo

  • Promueven inmunidad frente a todas las etapas del ciclo biológico de las coccidias.

  • Al completar el ciclo, presentan mayor capacidad inmunogénica.

  • Ofrecen protección completa ante un desafío de campo.

  • Como la tasa de replicación no se modifica, producen más ooquistes destinados a la reinfección y establecen la inmunidad con mayor rapidez.

 

Vacunas de ciclo incompleto

  • Pueden presentar mayores dificultades para alcanzar una inmunidad completa en todo el lote.

  • Su capacidad inmunogénica es menor.

  • El acortamiento del ciclo reduce considerablemente la tasa de replicación y puede derivar en una reinfección y recirculación subóptimas.

La aplicación también define el resultado

El método elegido para la administración y el equipamiento utilizado durante la vacunación son aspectos críticos que deben considerarse. Es necesario asegurar una ingesta correcta para que los ooquistes comiencen a ciclar en el intestino de todas las aves y, posteriormente, continúe el proceso de generación de inmunidad mediante las siguientes generaciones de ooquistes en la granja. En la planta de incubación, los métodos de vacunación más utilizados son el spray y las gotas de gel. La aplicación en gel ofrece una mejor calidad de ingesta porque mantiene los ooquistes en suspensión, evita su sedimentación y favorece una toma uniforme de la vacuna.

Diagnóstico: Leer los signos y las lesiones

La expresión clínica depende de la especie de Eimeria involucrada y de la cantidad de ooquistes infectivos ingeridos. Los cuadros graves pueden provocar menor absorción de nutrientes, aumento de la conversión alimenticia, reducción del crecimiento, pigmentación deficiente, diarrea, postración y mortalidad.

La localización de las lesiones aporta información para reconocer las especies infectantes, ya que los coccidios muestran preferencia por zonas determinadas del intestino.

Localización de la infección según la especie de Eimeria

 

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E. acervulina: Su localización típica es el duodeno. En infecciones severas puede avanzar hasta el yeyuno, pero las lesiones no superan el divertículo de Meckel.

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E. brunetti: Afecta el íleon y el intestino grueso. Durante la esquizogonía puede extenderse a lo largo del intestino y, en los casos graves, alcanzar el ciego.

 

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E. máxima: Se ubica en yeyuno e íleon. La evaluación de las lesiones se realiza alrededor del divertículo de Meckel.

E. necatrix: La esquizogonía ocurre en yeyuno e íleon, mientras que la gametogonía tiene lugar en los ciegos.

 

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E. tenella: El ciego es su localización claramente preferida. La evolución puede no ser idéntica en ambos ciegos.

Diagnósticos diferenciales que no deben omitirse

Aunque algunas lesiones producidas por Eimeria son muy características, es esencial diferenciarlas de enfermedades no coccidiales. Los diagnósticos diferenciales más habituales en pollos incluyen:

 

  • Enteritis necrótica por Clostridium perfringens (intestino delgado/íleon).

  • Salmonelosis (ciego).

  • Micotoxicosis (intestino delgado).

  • Canibalismo (presencia de sangre en las heces).

 

Monitoreo: Qué observar y cuándo

En pollos de engorde, el seguimiento de la coccidiosis se realiza mediante la puntuación periódica de lesiones intestinales. Puede hacerse en forma seriada o concentrarse en momentos críticos, como los 28 días de edad. El método más difundido es el sistema de Johnson y Reid. Para cada una de las cinco especies de coccidios que probablemente causen lesiones en pollos, asigna un puntaje de uno a cuatro; el cero corresponde a un intestino de apariencia normal.

Las lesiones visibles en la mucosa suelen manifestarse durante la esquizogonía tardía o la gametogonía, y mantienen una gravedad estable durante algunos días. Se originan por la liberación de merozoítos y, posteriormente, de ooquistes no esporulados. Un puntaje tres no deriva de un puntaje dos del día anterior ni necesariamente cambiará de gravedad al día siguiente en esa misma ave. Sin embargo, la regeneración del epitelio hace que las lesiones desaparezcan lentamente y puede dificultar una calificación precisa.

 

La puntuación de lesiones permite (Créditos de las fotos: Chicken Lesion Scores / Jean-Michel Répérant):

 

  • Valorar la intensidad del desarrollo de los coccidios.

  • Reconocer las especies de coccidios implicadas.

  • Relacionar la manifestación parasitaria observada en la granja con el desempeño productivo.

  • Comprobar la actividad de las vacunas.

 

E. ACERVULINA 

 

Puntuación 1

 

Score 1 - Acervulina

Placas blancas dispersas en la superficie mucosa, principalmente en el duodeno. Menos de 5 lesiones por cm2.

 

Puntuación 2

score 2 - acervulina

Placas blancas más numerosas en duodeno y/o yeyuno, pero no coalescentes, color normal. Criterio: Puntuación 2 cuando las placas blancas suman más de cinco en 1 cm de longitud intestinal (cualquiera que sea la porción intestinal).

Puntuación 3

 

score 3 - acervulina

Las placas blancas son lo suficientemente numerosas como para coalescer en algunos sitios y se observa decoloración de la mucosa. El contenido es acuoso. La mucosa puede estar cubierta por una capa blanquecina, pero la puntuación sigue siendo 3 mientras aparezcan placas blancas en el epitelio debajo de esta capa.

Puntuación 4

score 4 - acervulina