Producción • Nutrición Animal

La calidad del agua: El nutriente más importante en la producción avícola y porcina

A pesar de ser el nutriente que más consumen las aves y los cerdos durante toda su vida productiva, el agua suele ser el gran factor olvidado. Trabajar en el mantenimiento preventivo de los equipos es clave para mejorar su calidad.  

  • 21/08/2026 • 10:06
Fotos: Banco de imágenes

Por: Ing. Zootecnista Fabián Morera, fundador y director ejecutivo de AVIGE S.A.

Cuando recorremos granjas avícolas y porcinas, hay un problema que se repite con más frecuencia de lo que imaginamos: el agua suele ser el gran factor olvidado. Muchas veces el productor nos recibe porque piensa que sus implementos se rompieron, preocupado porque el lote no está respondiendo como esperaba, porque hay humedad debajo de las líneas de agua o porque algunos nipples empezaron a gotear. Lo primero que piensa es que el problema está en los bebederos. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el origen está mucho antes: en la calidad del agua y en el estado de las cañerías.

El agua es el nutriente que más consumen las aves y los cerdos durante toda su vida productiva. Sin embargo, pocas veces recibe la misma atención que el alimento, la ventilación o la sanidad. Y ahí es donde empiezan muchos inconvenientes que podrían prevenirse.

Todo empieza con el agua de pozo

En la mayoría de los establecimientos trabajamos con agua de perforación. Es una excelente fuente de agua, pero normalmente contiene minerales, especialmente carbonato de calcio, que con el tiempo se van depositando dentro de las líneas.

Entre una crianza y otra, cuando el galpón permanece vacío durante varios días y las cañerías quedan llenas de agua, esas sales precipitan y comienzan a endurecer válvulas y mecanismos internos de los bebederos. El resultado aparece unas semanas después: pérdidas de agua, nipples que gotean y sectores de la cama permanentemente húmedos.

Puede parecer un problema menor, pero una cama húmeda favorece la generación de amoníaco, deteriora el ambiente del galpón y termina afectando el bienestar y el desempeño de los animales.

Por eso, además de limpiar las líneas cuando aparece un inconveniente, hoy existen productos específicos para remover incrustaciones minerales y mantener el sistema en buenas condiciones antes de que el problema se manifieste.

El enemigo que no vemos

Las sales no son el único desafío. Dentro de las cañerías también se forma biofilm, una película de bacterias que se adhiere a las paredes internas del sistema. Aunque no sea visible, el biofilm termina contaminando el agua que consumen los animales y puede transformarse en una fuente permanente de contaminación dentro de la granja.

Nuestra recomendación siempre es trabajar de forma preventiva. Durante la crianza pueden utilizarse sanitizantes formulados para mantener controlada la carga bacteriana sin afectar el consumo de agua. En cambio, cuando el galpón queda vacío entre lotes, es el momento ideal para realizar una desinfección profunda de las líneas, utilizando productos específicos para esa etapa.

Cada tratamiento tiene un objetivo distinto y aplicarlo en el momento adecuado permite conservar el sistema limpio durante todo el ciclo productivo.

El agua también tiene que ser agradable para el animal

Hay un aspecto del que se habla poco y que influye directamente en el consumo: la palatabilidad. Las aguas con elevada concentración de sales suelen tener un sabor menos agradable. Cuando eso ocurre, el animal bebe menos agua y, como consecuencia, también disminuye el consumo de alimento.

Por eso, en muchos establecimientos se incorporan acidificantes que ayudan a mejorar las características del agua, reducen el impacto de la dureza y favorecen un mejor consumo.

Mantener el agua en movimiento también es parte del manejo

Durante el verano es habitual que el agua permanezca varias horas dentro de las cañerías y aumente su temperatura. Cuando esto sucede, especialmente en aves, el consumo disminuye. Por eso cada vez vemos más granjas que incorporan sistemas de flushing, una práctica sencilla que permite renovar el agua de las líneas, bajar su temperatura y eliminar las burbujas de aire que restringen el caudal hacia los bebederos.

A esto se suman equipos de filtrado y acondicionamiento que ayudan a retener partículas, reducir incrustaciones y mejorar la calidad del agua desde su ingreso al sistema. La elección de uno u otro dependerá de las características del agua de cada establecimiento y de los objetivos productivos de cada granja.

La prevención siempre cuesta menos

Muchas veces llegamos a una granja cuando el problema ya está instalado: hay humedad en la cama, los bebederos gotean o el consumo de agua no es el esperado. Sin embargo, la mayoría de estas situaciones pueden evitarse con un programa de mantenimiento pensado para cada etapa del ciclo. Combinar limpieza, sanitización, desinfección, acidificación y un buen manejo de las líneas de agua permite prolongar la vida útil de los equipos y, sobre todo, ofrecer a los animales un agua de mejor calidad.

En producción solemos hablar mucho de nutrición, genética y manejo. Pero hay algo que atraviesa todos esos aspectos: el agua. Si entendemos que el agua también es un alimento, empezamos a darle la importancia que realmente tiene. Y cuando eso sucede, los resultados en la granja empiezan a verse.

 

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