<p dir="ltr">Por: Ing. Zootecnista Fabi&aacute;n Morera, fundador y director ejecutivo de AVIGE S.A. Cuando recorremos granjas av&iacute;colas y porcinas, hay un problema que se repite con m&aacute;s frecuencia de lo que imaginamos: el agua suele ser el gran factor olvidado. Muchas veces el productor nos recibe porque piensa que sus implementos se rompieron, preocupado porque el lote no est&aacute; respondiendo como esperaba, porque hay humedad debajo de las l&iacute;neas de agua o porque algunos nipples empezaron a gotear. Lo primero que piensa es que el problema est&aacute; en los bebederos. Sin embargo, en la mayor&iacute;a de los casos, el origen est&aacute; mucho antes: en la calidad del agua y en el estado de las ca&ntilde;er&iacute;as. El agua es el nutriente que m&aacute;s consumen las aves y los cerdos durante toda su vida productiva. Sin embargo, pocas veces recibe la misma atenci&oacute;n que el alimento, la ventilaci&oacute;n o la sanidad. Y ah&iacute; es donde empiezan muchos inconvenientes que podr&iacute;an prevenirse. Todo empieza con el agua de pozo En la mayor&iacute;a de los establecimientos trabajamos con agua de perforaci&oacute;n. Es una excelente fuente de agua, pero normalmente contiene minerales, especialmente carbonato de calcio, que con el tiempo se van depositando dentro de las l&iacute;neas. Entre una crianza y otra, cuando el galp&oacute;n permanece vac&iacute;o durante varios d&iacute;as y las ca&ntilde;er&iacute;as quedan llenas de agua, esas sales precipitan y comienzan a endurecer v&aacute;lvulas y mecanismos internos de los bebederos. El resultado aparece unas semanas despu&eacute;s: p&eacute;rdidas de agua, nipples que gotean y sectores de la cama permanentemente h&uacute;medos. Puede parecer un problema menor, pero una cama h&uacute;meda favorece la generaci&oacute;n de amon&iacute;aco, deteriora el ambiente del galp&oacute;n y termina afectando el bienestar y el desempe&ntilde;o de los animales. Por eso, adem&aacute;s de limpiar las l&iacute;neas cuando aparece un inconveniente, hoy existen productos espec&iacute;ficos para remover incrustaciones minerales y mantener el sistema en buenas condiciones antes de que el problema se manifieste. El enemigo que no vemos Las sales no son el &uacute;nico desaf&iacute;o. Dentro de las ca&ntilde;er&iacute;as tambi&eacute;n se forma biofilm, una pel&iacute;cula de bacterias que se adhiere a las paredes internas del sistema. Aunque no sea visible, el biofilm termina contaminando el agua que consumen los animales y puede transformarse en una fuente permanente de contaminaci&oacute;n dentro de la granja. Nuestra recomendaci&oacute;n siempre es trabajar de forma preventiva. Durante la crianza pueden utilizarse sanitizantes formulados para mantener controlada la carga bacteriana sin afectar el consumo de agua. En cambio, cuando el galp&oacute;n queda vac&iacute;o entre lotes, es el momento ideal para realizar una desinfecci&oacute;n profunda de las l&iacute;neas, utilizando productos espec&iacute;ficos para esa etapa. Cada tratamiento tiene un objetivo distinto y aplicarlo en el momento adecuado permite conservar el sistema limpio durante todo el ciclo productivo. El agua tambi&eacute;n tiene que ser agradable para el animal Hay un aspecto del que se habla poco y que influye directamente en el consumo: la palatabilidad. Las aguas con elevada concentraci&oacute;n de sales suelen tener un sabor menos agradable. Cuando eso ocurre, el animal bebe menos agua y, como consecuencia, tambi&eacute;n disminuye el consumo de alimento. Por eso, en muchos establecimientos se incorporan acidificantes que ayudan a mejorar las caracter&iacute;sticas del agua, reducen el impacto de la dureza y favorecen un mejor consumo. Mantener el agua en movimiento tambi&eacute;n es parte del manejo Durante el verano es habitual que el agua permanezca varias horas dentro de las ca&ntilde;er&iacute;as y aumente su temperatura. Cuando esto sucede, especialmente en aves, el consumo disminuye. Por eso cada vez vemos m&aacute;s granjas que incorporan sistemas de flushing, una pr&aacute;ctica sencilla que permite renovar el agua de las l&iacute;neas, bajar su temperatura y eliminar las burbujas de aire que restringen el caudal hacia los bebederos. A esto se suman equipos de filtrado y acondicionamiento que ayudan a retener part&iacute;culas, reducir incrustaciones y mejorar la calidad del agua desde su ingreso al sistema. La elecci&oacute;n de uno u otro depender&aacute; de las caracter&iacute;sticas del agua de cada establecimiento y de los objetivos productivos de cada granja. La prevenci&oacute;n siempre cuesta menos Muchas veces llegamos a una granja cuando el problema ya est&aacute; instalado: hay humedad en la cama, los bebederos gotean o el consumo de agua no es el esperado. Sin embargo, la mayor&iacute;a de estas situaciones pueden evitarse con un programa de mantenimiento pensado para cada etapa del ciclo. Combinar limpieza, sanitizaci&oacute;n, desinfecci&oacute;n, acidificaci&oacute;n y un buen manejo de las l&iacute;neas de agua permite prolongar la vida &uacute;til de los equipos y, sobre todo, ofrecer a los animales un agua de mejor calidad. En producci&oacute;n solemos hablar mucho de nutrici&oacute;n, gen&eacute;tica y manejo. Pero hay algo que atraviesa todos esos aspectos: el agua. Si entendemos que el agua tambi&eacute;n es un alimento, empezamos a darle la importancia que realmente tiene. Y cuando eso sucede, los resultados en la granja empiezan a verse. &nbsp; <p dir="ltr">M&aacute;s informaci&oacute;n: <p dir="ltr">https://www.avigeavicultura.com/