Durante d&eacute;cadas, las decisiones de abastecimiento de materias primas para la industria de nutrici&oacute;n animal estuvieron determinadas principalmente por dos variables: disponibilidad y precio. Hoy, esa ecuaci&oacute;n resulta insuficiente. La volatilidad de los mercados, la evoluci&oacute;n de la nutrici&oacute;n animal, las crecientes exigencias de sostenibilidad y la necesidad de construir cadenas de suministro m&aacute;s resilientes han transformado la forma en que empresas y productores eval&uacute;an el valor de una materia prima. En este nuevo escenario, Am&eacute;rica Latina se consolida como una de las regiones estrat&eacute;gicas para U.S. Soy. No &uacute;nicamente por el volumen de comercio que representa, sino por la fortaleza de una industria que demanda soluciones t&eacute;cnicas, relaciones de largo plazo y un suministro capaz de responder de manera consistente a mercados cada vez m&aacute;s especializados. Las conversaciones sostenidas durante la Americas Buyers Conference 2026, realizada en Antigua, Guatemala, reflejaron un consenso entre productores, empresas y especialistas: la competitividad ya no depende &uacute;nicamente del origen del grano, sino de la capacidad de integrar innovaci&oacute;n, conocimiento t&eacute;cnico y colaboraci&oacute;n a lo largo de toda la cadena de valor. <p style="text-align: center;"> LatinoAm&eacute;rica: una regi&oacute;n estrat&eacute;gica para el desarrollo de U.S. Soy Para U.S. Soy, Am&eacute;rica Latina representa mucho m&aacute;s que un mercado de destino. La cercan&iacute;a geogr&aacute;fica, la integraci&oacute;n comercial y el crecimiento sostenido de las industrias av&iacute;cola, porc&iacute;cola y acu&iacute;cola han convertido a la regi&oacute;n en un socio estrat&eacute;gico para el desarrollo de relaciones de largo plazo. Rosalind (Roz) Leeck, Managing Director de U.S. Soybean Export Council (USSEC), explica que el trabajo con la regi&oacute;n comienza escuchando las necesidades de cada mercado antes de desarrollar soluciones. Esa cercan&iacute;a permite comprender desaf&iacute;os espec&iacute;ficos relacionados con infraestructura, log&iacute;stica, eficiencia productiva o requerimientos t&eacute;cnicos, y construir respuestas en conjunto con la industria. M&aacute;s que una relaci&oacute;n entre proveedor y comprador, el objetivo es fortalecer una cadena de valor donde el crecimiento de un eslab&oacute;n depende del &eacute;xito de todos los dem&aacute;s. La innovaci&oacute;n tambi&eacute;n ocurre fuera de la granja Cuando se habla de innovaci&oacute;n en la producci&oacute;n de soja, la conversaci&oacute;n suele centrarse en nuevas tecnolog&iacute;as agr&iacute;colas o mejoras gen&eacute;ticas. Sin embargo, una parte importante de la innovaci&oacute;n ocurre en la transferencia de conocimiento. USSEC ha consolidado un modelo de trabajo basado en capacitaci&oacute;n, asistencia t&eacute;cnica, intercambio de experiencias y vinculaci&oacute;n entre productores, especialistas y empresas usuarias de la materia prima. Leonardo Chapula, Regional Manager of Oil and Protein de USSEC, describe este modelo como una relaci&oacute;n de acompa&ntilde;amiento t&eacute;cnico de largo plazo que permite a las empresas acceder a herramientas para fortalecer su competitividad y tomar decisiones mejor fundamentadas. Los resultados ya son visibles en la regi&oacute;n. Ricardo Mej&iacute;a, Gerente de Agricultura de Grupo BIOS, se&ntilde;ala que desde 2023 m&aacute;s de mil colaboradores de la organizaci&oacute;n han participado en programas del Centro de Excelencia de la Soya, fortaleciendo capacidades en producci&oacute;n de alimentos balanceados, avicultura y acuicultura. M&aacute;s all&aacute; del n&uacute;mero de participantes, este tipo de iniciativas refleja una realidad cada vez m&aacute;s evidente: el conocimiento t&eacute;cnico se ha convertido en un activo estrat&eacute;gico para la competitividad de la industria. La calidad ya no se mide &uacute;nicamente por el contenido de prote&iacute;na <p style="text-align: center;"> La evoluci&oacute;n del mercado tambi&eacute;n est&aacute; modificando la manera en que se eval&uacute;a el desempe&ntilde;o de una materia prima. Durante muchos a&ntilde;os, la prote&iacute;na cruda fue uno de los principales indicadores para comparar diferentes or&iacute;genes de la soya. Sin embargo, el desarrollo cient&iacute;fico y una mejor comprensi&oacute;n de la nutrici&oacute;n animal est&aacute;n llevando a la industria a incorporar variables como la digestibilidad de la prote&iacute;na, el aporte energ&eacute;tico y la eficiencia con la que esos nutrientes son aprovechados por los animales. Jim Sutter, CEO de USSEC, se&ntilde;ala que comprender estos factores permite evaluar el verdadero valor nutricional de un ingrediente y optimizar su utilizaci&oacute;n dentro de las formulaciones. Desde la perspectiva de la industria, Ricardo Mej&iacute;a coincide en que la discusi&oacute;n ya no puede centrarse &uacute;nicamente en el precio por tonelada. &ldquo;No se trata solamente del precio; se trata del costo de los nutrientes, de la estabilidad del ingrediente y de la posibilidad de mantener un desempe&ntilde;o consistente en el tiempo.&rdquo; Este cambio refleja una evoluci&oacute;n importante: el valor de una materia prima comienza a medirse por el resultado que genera en toda la cadena de producci&oacute;n y no &uacute;nicamente por sus especificaciones comerciales. Sostenibilidad como parte del modelo de negocio La sostenibilidad tambi&eacute;n ha evolucionado. M&aacute;s que un requisito regulatorio o un atributo adicional, hoy es parte de la manera en que la industria construye competitividad. Jim Sutter propone entenderla desde tres dimensiones inseparables: ambiental, social y econ&oacute;mica. Una operaci&oacute;n agr&iacute;cola s&oacute;lo puede mantenerse en el tiempo si conserva sus recursos naturales, genera bienestar para las personas involucradas en la producci&oacute;n y resulta econ&oacute;micamente viable. Esta visi&oacute;n encuentra eco en las empresas latinoamericanas. Grupo BIOS incorpora el sello de sostenibilidad de U.S. Soy dentro de su estrategia para responder a mercados que demandan mayor trazabilidad y abastecimiento responsable. Para organizaciones con presencia internacional, estos atributos ya forman parte de los criterios con los que clientes y socios comerciales eval&uacute;an sus cadenas de suministro. Confiabilidad: el nuevo diferenciador competitivo El concepto que m&aacute;s se repiti&oacute; a lo largo de las entrevistas realizadas durante la conferencia fue la confiabilidad. Calidad consistente, estabilidad log&iacute;stica, disponibilidad continua y relaciones de largo plazo aparecen hoy como factores tan relevantes como el precio al momento de seleccionar un proveedor. Ricardo Mej&iacute;a resume esa visi&oacute;n al se&ntilde;alar que los proveedores estrat&eacute;gicos son aquellos que permiten a las empresas planificar con certeza y garantizar la continuidad de sus operaciones. Cristian Galeano, representante de Vicola Campestre (El Salvador), ilustra esta prioridad con una frase directa: &quot;El producto m&aacute;s caro es el que no tenemos.&quot; Para Galeano, la primera condici&oacute;n al evaluar un proveedor es la certeza de recibir la materia prima en tiempo y forma. En esa l&iacute;nea, destaca un atributo que con frecuencia pasa desapercibido: a diferencia de otros or&iacute;genes, el sistema log&iacute;stico de Estados Unidos no est&aacute; sujeto a huelgas ni retrasos en la carga de barcos, lo que elimina la incertidumbre que en otros mercados se traduce directamente en costos adicionales para el comprador. Una idea similar fue compartida por productores estadounidenses como Reginald y Sam, quienes destacaron la importancia del contacto directo con los compradores para comprender mejor las necesidades del mercado y fortalecer relaciones construidas sobre confianza mutua. Como resume Jim Sutter, &ldquo;las personas siguen haciendo negocios con personas&rdquo;, incluso en un entorno donde la informaci&oacute;n, la tecnolog&iacute;a y los datos tienen un papel cada vez m&aacute;s relevante. Una cadena de valor preparada para los pr&oacute;ximos desaf&iacute;os La industria latinoamericana de prote&iacute;na animal enfrenta un escenario donde producir m&aacute;s ya no es suficiente. La competitividad depender&aacute; de la capacidad para integrar innovaci&oacute;n, conocimiento t&eacute;cnico, sostenibilidad y cadenas de suministro resilientes. En ese contexto, el papel de Am&eacute;rica Latina dentro de U.S. Soy contin&uacute;a fortaleci&eacute;ndose, no solo por su importancia comercial, sino por la oportunidad de desarrollar relaciones de largo plazo entre productores, empresas y especialistas que comparten un mismo objetivo: generar mayor valor para toda la cadena.